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lunes, 4 de abril de 2011

Alberto Durero..... APOCALIPSIS

Alberto Durero, (1471 – 1528) es el artista más famoso del Renacimiento alemán, conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte, que ejercieron una profunda influencia en los artistas del siglo XVI de su propio país y de los Países Bajos.


Durero nació el 21 de mayo de 1471 en Núremberg, ciudad a la que estuvo íntimamente unido. De su primera formación, el joven Durero heredó el legado del arte alemán del siglo XV, en el que estaba muy presente la pintura flamenca del gótico tardío.
Después de estudiar con su padre, Durero entró con 14 años como aprendiz del pintor y grabador Michael Wolgemut.
Entre 1488 y 1493, el taller de Wolgemut se dedicó a la considerable tarea de realizar numerosas xilografías para ilustrar la Crónica de Núremberg (1493) de Hartmann Schedel, y es probable que Durero recibiera una instrucción exhaustiva de cómo hacer los dibujos para las planchas de madera. Durante toda la época renacentista, el sur de Alemania fue centro de muchas publicaciones y era común que los pintores estuvieran también calificados para realizar xilografías y grabados para ellas.
Para los artistas alemanes resultaba difícil conciliar su imaginería medieval -representada con ricas texturas, colores brillantes y figuras con gran lujo de detalle- con el énfasis que los artistas italianos ponían en la antigüedad clásica, los temas mitológicos y las figuras idealizadas. La tarea que Durero se planteó fue la de proveer a sus compatriotas de un modelo con el que pudieran combinar el interés empírico por los detalles naturalistas con los aspectos más teóricos del arte italiano.
En la lista de amigos de Durero estaba el austriaco Johann Stabius, autor que le proporcionó los conocimientos y detalles sobre la construcción de relojes solares. Entre las notas que dejó en su diario, cabe mencionar una descripción de una pesadilla que tuvo una noche de Pentecostés en 1525, donde veía caer trombas de agua del cielo.
Desde aproximadamente 1507 hasta su muerte tomó notas y realizó dibujos para su tratado más conocido, Vier Bücher von menschlicher Proportion (Cuatro libros sobre las proporciones humanas, publicado póstumamente en 1528). Sin embargo, otros artistas contemporáneos suyos, con una orientación de tipo más visual que literaria, pusieron mayor atención en sus grabados, tanto en planchas de cobre como xilografías, que en sus escritos dirigidos a orientarlos en la modernización de su arte con desnudos de corte clásico y temas idealizados, propios del Renacimiento italiano.

Después de estudiar con su padre, Durero entró con 14 años como aprendiz del pintor y grabador Michael Wolgemut.
Entre 1488 y 1493, el taller de Wolgemut se dedicó a la considerable tarea de realizar numerosas xilografías para ilustrar la Crónica de Núremberg (1493) de Hartmann Schedel, y es probable que Durero recibiera una instrucción exhaustiva de cómo hacer los dibujos para las planchas de madera. Durante toda la época renacentista, el sur de Alemania fue centro de muchas publicaciones y era común que los pintores estuvieran también calificados para realizar xilografías y grabados para ellas.


Con veintisiete años realiza su primera gran obra con la técnica de la entalladura, “El Apocalipsis”. “Apocalipsis”, es una serie de grabados del pintor realizada en 1498 sobre el libro bíblico del mismo nombre. Es considerada una obra maestra en el campo del grabado, conservándose el original en la Biblioteca Nacional de España con la signatura “Incunable nº 1”.
Esta serie de grabados fue realizada a la vuelta de su primer viaje Italia, cuando estaba comenzando su madurez como artista. “El Apocalipsis” brilla como una de las maravillas de todo el arte alemán. El autor usa un dibujo nudoso, en efervescencia. Su espíritu es todavía medieval pero ya revela su personalidad. El libro de Durero fue el primero publicado por un artista a sus propias y exclusivas expensas. Antes de esta obra los artistas buscaban un mecenas que financiera su arte. Tal es la confianza de Durero en su trabajo, que él mismo financia la edición de este Apocalipsis. Por tanto, podemos estar hablando de la primera autoedición artística.
Los anteriores Apocalipsis miniados en general, habían tenido una disposición distinta, con ilustraciones a página completa distribuidas a lo largo del volumen, o pequeñas pero insertadas en el texto, o bien con hileras de imágenes explicadas mediante epígrafes. Durero reservó el haz de la página para el grabado y dispuso el texto en el dorso. Los artistas anteriores habían confiado en el color para completar el efecto vigoroso; a Durero no le hizo falta el color; consiguió unas imágenes rebosantes de fuerza tan solo con el blanco y negro.